Cada boda es una historia única, no hay plantillas ni fórmulas. Por eso ponemos el corazón en cada detalle. Nuestro objetivo es acompañaros sin interrumpir la magia, capturando los detalles que hacen especial vuestro día.
Porque las fotografías no son solo imágenes: son la llave para revivir cada emoción de vuestra historia.
El día de vuestra boda empieza con un torbellino de emociones: ilusión, nervios, risas y miradas cómplices. En esos instantes únicos, nuestro objetivo es acompañaros con discreción y sensibilidad, capturando cada gesto auténtico sin interrumpir la naturalidad del momento.
Nos movemos con calma y respeto, atentos a los detalles que hacen especial vuestra historia: la caricia de un padre, la sonrisa nerviosa de una amiga, el brillo en los ojos al ponerse el vestido. Todo queda reflejado con la delicadeza que merece.
La llegada de vuestros seres queridos es pura emoción: abrazos, sonrisas nerviosas y reencuentros que marcan el inicio de la celebración. Mientras la novia se prepara, estaremos junto al novio para capturar esos primeros instantes llenos de cariño. Nuestro equipo se divide estratégicamente para no perder detalle y, tras los preparativos, nos reunimos en la ceremonia para ofreceros la cobertura más completa posible.
Este es el corazón del día, el momento de dejar que todo fluya. Nos convertimos en invisibles para que viváis cada palabra, cada mirada y cada gesto sin distracciones. Con dos fotógrafos presentes, podemos captar la historia desde todos los ángulos: el intercambio de anillos, la emoción en la primera fila, las lágrimas contenidas… Todo para que, al ver vuestras imágenes, volváis a sentir la intensidad de ese instante.
Sabemos que las fotos de grupo son importantes, por eso os recomendamos preparar una lista y contar con alguien cercano que nos ayude a organizar. Así conseguimos que este momento sea ágil y divertido, sin robaros demasiado tiempo, para que podáis disfrutar plenamente del aperitivo y del reportaje.
En Deluxephotovideo lo llamamos el “momento ¡uff, por fin!”: ese ratito para parar, respirar y miraros pensando “¡Misión cumplida, estamos casados!”. Es un reportaje lleno de carcajadas, abrazos y naturalidad, sin poses raras ni carreras contra el reloj. Suele durar unos 25 minutos, aunque vosotros decidís cuánto queréis disfrutarlo.
Tras el aperitivo, la celebración se transforma en un torbellino de emociones: regalos inesperados, coreografías improvisadas y momentos que solo ocurren una vez. Estaremos atentos a cada detalle, desde las risas compartidas hasta vuestro primer baile, para que tengáis un recuerdo vibrante de la parte más festiva del día.
La fotografía inmortaliza instantes, pero el vídeo os devuelve las voces, las risas y la música.
En ambas opciones ponemos a vuestro alcance todos nuestros recursos técnicos, sin costes añadidos por extras como el uso de dron.
Un recuerdo tangible y elegante: álbum de 30×40 cm, con hojas de 800 gr y apertura completa para que ninguna imagen se pierda. Presentado en una caja de madera con lino natural, es una pieza única. Además, podéis adquirir réplicas en tamaño reducido, ideales para regalar a familiares y amigos.
Una oportunidad para conocernos mejor, soltar nervios y disfrutar de una sesión relajada en el lugar que elijáis. Ya sea antes de la boda o después, estas sesiones os regalan un recuerdo extra lleno de complicidad y diversión.
La fiesta pide un toque desenfadado. Si queréis un espacio divertido y con calidad profesional, os ofrecemos nuestro servicio de photocall. Llevamos todo, álbum de firmas, atrezo, etc para que vosotros sólo os tengáis que preocupar de divertiros.